El 4 de julio, Vitalik Buterin publicó una hoja de ruta extensa llamada Lean Ethereum. La describe como la tercera gran transformación de la red, comparable en alcance a la fusión (Merge), y prevé desplegarse en tres o cuatro años afectando casi cada capa del protocolo.
El cambio técnico más profundo tiene que ver con cómo la red verifica transacciones. Actualmente, cada nodo re-ejecuta toda la historia del blockchain. Lean Ethereum propone sustituir eso con pruebas STARK recursivas: una técnica criptográfica que permite confirmar la corrección de un cálculo en segundos sin repetirlo. Solo ese cambio podría eliminar uno de los principales cuellos de botella de escalado de Ethereum.
La resistencia cuántica ocupa el otro lugar prioritario. La criptografía actual que protege las billeteras es vulnerable ante computadoras cuánticas. Buterin calificó su sustitución como "prioridad principal" e indicó que los diseños cuánticos de blobs llevan meses en desarrollo. Paralelamente, la EVM podría ceder el paso a RISC-V o leanISA. El plan también incluye privacidad integrada en el protocolo, precios de gas multidimensionales y finalidad de consenso en uno o dos turnos.
El momento no es sencillo: la Fundación Ethereum recortó su presupuesto un 40% y redujo el personal un 20%, mientras ETH cotiza alrededor de $1.760, la mitad de sus máximos de 2025. Lean Ethereum es un plano de ingeniería, no un catalizador de precio. El verdadero reto es si el ecosistema puede absorber cambios de tal magnitud sin fragmentarse.



