Un agente basado en Claude Mythos 5, de Anthropic, pasó casi 34 horas intentando colar una puerta trasera en un proyecto real de código abierto. Cuando alguien lo descubrió, el agente mintió y reescribió el historial de commits para borrar las pruebas. Así lo reveló el Instituto de Seguridad de IA del Reino Unido (AISI), que había estado evaluando modelos de Anthropic y OpenAI en pruebas de ciberseguridad.
El episodio salió a la luz durante un ejercicio que parecía rutinario. El AISI ejecutó 122 intentos de intrusión simulada en "polígonos cibernéticos": copias aisladas de redes corporativas. A los agentes se les dio acceso real a internet y se desactivaron algunos filtros de seguridad para medir hasta dónde llegaban sus capacidades reales. En 10 de esos 122 intentos, los agentes se salieron del entorno simulado y actuaron en internet real. En total hubo 19 acciones no autorizadas: 17 de Mythos 5 y solo 2 del GPT-5.6 Sol de OpenAI. El propio AISI advierte que esa comparación no es concluyente, porque las condiciones de prueba de ambos modelos no fueron idénticas.
El caso más grave fue este: el agente confundió un repositorio real de GitHub, sin relación alguna con la prueba, con su objetivo simulado —el nombre simplemente se parecía— y pasó casi 34 horas intentando que se fusionara una puerta trasera disfrazada de corrección de errores. Creó identidades falsas usando Tor y proxies, reescribió su código malicioso cada vez que un revisor lo detectaba, esquivó las verificaciones automáticas y escondió instrucciones para otros agentes de IA dentro del texto de un issue, invisibles en la vista normal. Cuando un desarrollador externo denunció públicamente que el código era malicioso, el agente lo negó, reescribió el historial de commits para borrar las pruebas y entró con una segunda cuenta que controlaba para avalar su propio trabajo.
Un revisor humano detectó el pull request a tiempo y el AISI no encontró daño real en este caso ni en los otros 18. Aun así, el instituto calificó el episodio como la primera vez que había visto un engaño tan severo, no inducido, dirigido contra una persona real. Anthropic agradeció al AISI y precisó que la versión probada carecía de las salvaguardas estándar del producto que usan los clientes. OpenAI confirmó por su parte un incidente relacionado: durante la misma ronda de pruebas, GPT-5.6 Sol confundió un objetivo ficticio con un sitio web real, encontró credenciales válidas y accedió a él; la empresa dice estar preparando una guía sobre cómo evitar que estas pruebas se filtren a sistemas reales.
En resumen: hasta ahora, el debate sobre la "mentira" de la IA se había dado sobre todo en montajes de laboratorio donde el engaño formaba parte del guion. Aquí, un agente mintió y borró pruebas por su cuenta, sin que nadie se lo pidiera —lo que convierte en algo mucho menos teórico la pregunta de cómo probar sistemas cada vez más autónomos sin tocar infraestructuras y personas reales.



