Corea del Sur se prepara para poner a prueba su moneda digital con dinero de verdad. El Banco de Corea lanzará en septiembre la segunda fase de su piloto del won digital, sumando nueve bancos comerciales y apuntando a hasta 500.000 usuarios, seis veces más que los 81.000 que participaron el año pasado.
La primera ronda se desarrolló entre abril y junio de 2025: de 100.000 personas invitadas, solo 81.000 se molestaron en abrir una billetera, y apenas el 42% de ellas llegó a hacer una compra. Esta vez el banco central apuesta por mejores cifras y suma funciones nuevas: autenticación por huella dactilar, transferencias entre particulares, recarga automática e incluso intereses sobre el saldo.
El cambio de fondo está en el dinero que circula por el sistema. Se acabaron los fondos de prueba: por primera vez, el Banco de Corea distribuirá subsidios estatales reales mediante tokens programables. Las autoridades ya evalúan destinar parte del presupuesto nacional, de 499.000 millones de dólares, a este tipo de desembolso digital.
El banco central insiste en que esto no equivale todavía a una moneda digital minorista completa, sino a un terreno intermedio entre una CBDC y una stablecoin privada.
Aun así, el momento no es casual: mientras el Congreso de Estados Unidos congeló por ley cualquier trabajo de la Fed en un dólar digital hasta 2030, Seúl avanza en la dirección contraria y suma a sus mayores bancos —KB Kookmin, Shinhan, Woori, Hana— a la construcción de esta infraestructura.
También hay un motivo práctico: reducir el costo de administrar los subsidios sociales y cerrar huecos que permiten su uso indebido. Que funcione dependerá de algo con lo que la fase uno no logró del todo: que la gente realmente use las billeteras que abre.



