Una firma que autorizaba 3.000 tokens terminó liberando 203 millones. Así burlaron los atacantes el puente de Wanchain que conecta Cardano con BNB Chain el 21 de julio, drenando cerca de 515 millones de tokens NIGHT por unos $13 millones.
NIGHT es el token de Midnight, una cadena asociada de Cardano centrada en la privacidad, construida por el fundador Charles Hoskinson ante la creciente demanda de transacciones confidenciales. El puente de Wanchain movía activos —incluido el stablecoin RLUSD— entre Cardano y BNB Chain, y ahí, en su código, se escondía la falla.
La firma de seguridad BlockSec Phalcon rastreó el ataque hasta el nivel de bytes. El validador TreasuryCheck del puente armaba su mensaje firmado concatenando 14 campos de longitud variable sin delimitadores ni prefijos de longitud. Distintas combinaciones de datos podían colapsar en la misma cadena de bytes y el mismo hash. Una firma legítima que autorizaba apenas 3.110 NIGHT fue reutilizada para desbloquear más de 203 millones de tokens: una amplificación de 65.000 veces. La función de serialización propia de Cardano, que habría evitado justo este tipo de colisión, simplemente no se usó al construir el hash de la firma.
El precio de NIGHT se desplomó más de un 30%, tocando un mínimo histórico cercano a $0,016-0,019. Los tokens robados representan cerca del 2% de la oferta total de 24.000 millones de NIGHT, pero casi vaciaron la tesorería del propio puente. Wanchain suspendió el puente y abrió una investigación; la Fundación Midnight se apresuró a tranquilizar a los usuarios, subrayando que la brecha quedó aislada en la infraestructura del puente de terceros y no tocó sus validadores, el mecanismo de consenso ni el protocolo central.
Esa distinción es técnicamente correcta: Midnight en sí no fue hackeada. Pero los puentes siguen siendo el eslabón débil de la infraestructura multichain, por segundo año consecutivo: Humanity Protocol perdió $31 millones en junio por un exploit similar, y el oráculo de Ostium fue drenado por $18 millones la semana pasada. Los atacantes cada vez menos rompen las blockchains directamente: buscan la costura donde dos sistemas deberían coincidir en el mismo formato de datos y no siempre lo hacen.



