Sberbank, el mayor banco de Rusia, anunció que construirá su propia infraestructura para el trading de criptomonedas y lanzará un depositario digital antes del 1 de diciembre de 2026. El primer subdirector del consejo, Alexander Vedyakhin, calificó la nueva ley rusa sobre el mercado cripto como "un paso importante" para la industria.
El depositario registrará quién es dueño de qué criptoactivo y liquidará la mayoría de las operaciones fuera de la blockchain subyacente, de modo que el banco actuará a la vez como bróker y custodio, en lugar de simplemente entregar una billetera con claves privadas. Los depósitos, retiros y transferencias funcionarán como operaciones bancarias normales dentro de la app.
La ley que habilita este movimiento entra en vigor el 1 de septiembre: desde esa fecha, operar con criptomonedas en Rusia deberá hacerse a través de brókeres, bolsas, gestoras y depositarios con licencia, aunque la obligación estricta de operar solo mediante intermediarios autorizados no llegará hasta julio de 2027. La lista de monedas admitidas en los mercados públicos es reducida: el banco central solo permitirá activos con una capitalización media superior a 5 billones de rublos (unos 64.000 millones de dólares) y un volumen diario superior a 1 billón de rublos (unos 12.800 millones de dólares) sostenidos durante dos años, un listón que solo superan unas pocas criptomonedas. Pagar bienes y servicios con cripto dentro de Rusia sigue prohibido, y solo los inversores cualificados tendrán acceso a una gama más amplia de activos.
No es la primera incursión de Sberbank en el sector: está registrado como operador de sistemas de información desde 2022, en 2025 empezó a ofrecer a inversores cualificados bonos estructurados y activos financieros digitales ligados a bitcoin y ether, y en diciembre de 2025 cerró un piloto de préstamos con garantía en bitcoin junto al minero Intelion Data.
Lo que nadie ha explicado todavía es cómo un depositario de perfil estatal piensa conseguir liquidez real en los mercados cripto globales, cuando el propio Sberbank está bajo sanciones occidentales y su acceso a bolsas extranjeras es limitado. Para el Kremlin, en cambio, el esquema resuelve dos problemas a la vez: un canal legal para liquidar operaciones en cripto y un registro completo de quién posee qué activo. El anonimato, claramente, no forma parte de esta versión del mercado cripto.



